lunes, 14 de mayo de 2012

Cazo de Lorenzo, Isabel Carrier, Editorial Juventud


ISBN: 978-84-261-3781-4
Colección Álbumes Ilustrados 4ª edición
Formato: 25,5 x 18,6 cm    40 páginas
Encuadernado en cartoné





Lorenzo tiene un cazo, una cacerola, un sartén con manguito. Un día le cayó en la cabeza y ahora siempre lo arrastra detrás de él, cuestión que le causa muchos problemas.


¿Y qué pasa cuando uno no es como los demás?
Isabel Carrier escribe desde ese concepto, sin prejuicios, sin soluciones fáciles, sin ideas preconcebidas.


Lorenzo es lindo, es amoroso, es cálido, es un gran artista. 




Pero también se enoja, como todos los niños se enoja, y dice CACA y pega y lo retan y el cazo se le atasca y es rarito, muy rarito, inquietante. Todos los niños se enojan, hacen berrinches y pegan, pero con Lorenzo, a causa de su cacerolita el berrinche toma ribetes de escándalo.


Carrier es valiente como Lorenzo, se atreve a decir cosas que muchos no se atreven, los niños con cazos no son angelitos, no son puro amor. Son como cualquier otro niñito, pero diferentes, con una cacerolita que arrastran a pesar suyo y que muchas veces quisieran tirar lejos. Pero eso no es posible. Lorenzo lo sabe y lo padece, Carrier lo sabe y lo muestra.

Tres cosas importantes toca el texto, Lorenzo no tiene la culpa de ser distinto, la cacerola le cayó, el no elegió su cacerola, no eligió su diferencia. Poca gente se da cuenta del esfuerzo que tiene que hacer Lorenzo para hacer lo mismo que hacen los demás, poca gente ve a Lorenzo a través de su cacerolita. Pero sobre todo Carrier muestra la frustración, el enojo que le da a Lorenzo no poder hacer las cosas como el resto. Y entonces Lorenzo se esconde, se calza la cacerola en la cabeza y piensa que así las cosas serán más sencillas.


Por suerte, existen personas capaces de ver más allá de la cacerola, de sacar lo mejor de Lorenzo, de enseñarle a vivir con él. Personas extraordinarias.
Pero no les voy a contar más.


 La ilustración es sencilla, con mucha fuerza expresiva y sobre todo simbólica. Es el motor de la narración. El texto acompaña y describe lo que vemos. La secuencia en la que Lorenzo, con su cazo en la cabeza se va empequeñeciendo es estremecedora. La sencillez también permite la identificación, Lorenzo no es rubio, ni morocho, porque Lorenzo puede ser cualquiera de nosotros. Sólo que el cazo que arrastra Lorenzo es un poco más grande que el del resto.


El libro editado en 2010 va por la cuarta edición, fue recomendado por la FEAPS (Confederación Española de Organizaciones en favor de las personas con Discapacidad Intelectual) quienes invitan “a ser una de esas personas extraordinarias que saben apreciar a todos los “Lorenzos” que arrastran su cazo por el mundo”.

Carola Martinez
www.dondevivenlibro.com

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